No te lances del pináculo del templo

A raíz del brote del llamado coranavirus (COVID-19) he visto en redes sociales diferentes imágenes y un vídeo citando el pasaje de Salmos 91:10. Algunos dando una interpretación completamente errónea, dando a entender peligrosamente que solo nos basta con confiar en Dios y no seremos contagiados, no importando si nos exponemos al contagio sin tomar las precauciones recomendadas por los expertos de la salud.

Este es el pasaje que se cita en el vídeo:

"no te sobrevendrá mal,
ni plaga tocará tu morada."
(Salmo 91:10)

Es interesante notar que el pasaje continua así:

"Pues mandará a sus ángeles por ti,
para que te guarden en todos tus caminos.
En las manos te llevarán,
para que tu pie no tropiece en piedra."
(Salmo 97:11-12)

Si aquello les parece conocido es porque fue con está escritura que Satanás intentó tentar al Salvador cuando lo llevó al panículo del templo. Recordemos el pasaje:

"Entonces le llevó a Jerusalén y le puso sobre el pináculo del templo y le dijo: Si eres el Hijo de Dios, lánzate de aquí abajo,
porque escrito está:
A sus ángeles mandará para que te guarden;
y en las manos te llevarán,
para que no tropiece tu pie en piedra."
(Lucas 4:9-11)
Pináculo del templo

Según el razonamiento del vídeo entonces Jesús debió haber dicho algo como: “¡Oh si Satanás, te demostraré como se cumplen las promesas del Señor! y luego debió haberse lanzado al vacío en un clavado digno del hijo de Dios. …esperen…¿Qué no fue así como sucedió? …pues claro que no, antes bien…

"...respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios."
(Lucas 4:12)

Y entonces Satanás habiendo sido derrotado se retiró por un tiempo.

Tan insensato como que Jesús se hubiere lanzado al vacío, tentando a Dios, como Él mencionó, sería exponerse innecesariamente al corona virus o cualquier otro virus, enfermedad o plaga sin tomar las precauciones necesarias.

Otro ejemplo; el Señor declaró :

"Y estas señales seguirán a los que creyeren: En mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas; tomarán serpientes en las manos y, si bebieren cosa mortífera, no les dañará; sobre los enfermos impondrán sus manos, y sanarán."
(Marcos 16:17-18)

Pensar que debido a la declaración anterior, podemos provocar deliberadamente a una serpiente para que nos muerda, o beber un veneno sabiendo que es veneno, sería tan insensato, como que Jesús se hubiere lanzado del pináculo del templo, por lo tanto, debemos entender que la promesa se refiere a que si accidentalmente nos muerde una serpiente, o si sin saberlo nos administran veneno, podemos ejercer la fe, a fin de que el Señor nos sane; de igual manera si habiendo tomado las precauciones necesarias nos contagiamos de una enfermedad podemos seguir este consejo del hermano del Señor:

"¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren ellos por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará..."
(Santiago 5:14-15)

Por otro lado si nos exponemos al corona virus o cualquier otra peste sin tomar medidas de precaución, entonces no tenemos derecho a la promesa de Dios, de ser sanados, porque recuerden…

“Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.” (Lucas 4:12)

La Amenaza del Comunismo

Extractos del Discurso “Combinaciones Secretas” por el Élder Ezra Taft Benson Del Quórum de Doce Apóstales en la Conferencia General de octubre de 1961

¿Cómo nos encontramos hoy día?

En todo el mundo la luz de la libertad disminuye. La obliteración o anulación total de la libertad se encuentra a través de todos los continentes de la tierra.

En todas las páginas de la historia nunca ha habido ningún movimiento que haya esparcido su poder tan lejos y tan rápidamente como lo ha hecho la tendencia socialista-comunista en las últimas tres décadas. Los hechos no son gratos para revisar. Los líderes comunistas se regocijan con su éxito. Ellos hacen que en cada frente la libertad retroceda. Por lo tanto, es hora de que cada americano, y especialmente cada miembro del sacerdocio se informe en cuanto a las aspiraciones, las tácticas, y los planes de tendencias socialista-comunista. En particular, esto llega a ser importante cuando uno se da cuenta de que el comunismo comienza a ser la imagen terrenal del plan que Satanás presentó en la preexistencia. Todo el programa de tendencia socialista-comunista es esencialmente una guerra contra Dios y contra el plan de salvación, el mismo plan por el cual peleamos para mantener durante “la batalla en el cielo”.

Hasta ahora, algunos miembros del Iglesia han mantenido la distancia, pensando que la lucha en contra las tendencias socialista-comunista es “controversial” y no está relacionada con la misión de la Iglesia o la obra del Señor. Pero en nuestros tiempos, el presidente de la Iglesia ha hecho hincapié de que la lucha contra el comunismo ateo es un gran reto tanto para la Iglesia como para cada miembro en ella.

En octubre de 1959, durante una conferencia general del Iglesia, el presidente David O. Mckay, al hablar en cuanto a la amenaza del comunismo, hizo referencia al libro,”The Naked Communist” (EL COMUNISMO AL DESNUDO), por Cleon Skousen, y dijo: “Amonestó a todos a leer ese libro excelente”. Después, él hizo mención de una cita que se encuentra en la cubierta de éste:

“El conflicto entre el comunismo y la libertad es la polémica de nuestra época. Y es de mayor relieve que cualquier otro problema”.

La lucha contra un comunismo ateo es una función real del deber de aquellos que poseen el sacerdocio. Es la lucha en contra: La esclavitud, la inmoralidad, el ateismo, el terrorismo, la crueldad, el barbarismo, el engaño y la destrucción de la vida humana por medio de un tipo de tiranía que va más allá de cualquier evento en las páginas de la historia humana. He aquí una lucha entre la maldad y superchería satánica de Lucifer. En verdad se le puede llamar, “una extensión de la guerra en los cielos”. Durante la guerra en los cielos, el diablo abogó a favor de una seguridad eterna y absoluta al sacrificar nuestra libertad. Aunque no haya nada más deseable para un santo de los últimos días que la seguridad eterna en la presencia de Dios; sin embargo, Dios sabía, al igual que nosotros, que algunos no lograríamos esta seguridad, si se nos concedía nuestra libertad. A pesar de todo, el mismo Dios de los cielos, quien posee mayor misericordia que todos nosotros, aún así decretó que no habría ninguna garantía de seguridad excepto a causa del libre albedrío y de la iniciativa individual.

Hoy en día, el diablo disfrazado como un lobo con nueva ropa de cordero, atrae a algunos hombres, tanto dentro como fuera de la Iglesia, repite como un loro al abogar sus palabras a los partidarios de planes gubernamentales de programas de seguridad garantizada por el precio de nuestra libertad. Se les debe recordar a los santos de los últimos días el por qué y cómo ellos votaron en los cielos. Si algunos han decidido cambiar su voto, deben arrepentirse— sostengan sin reserva alguna la causa de la libertad— y cesen de promover esta subversión. Cuando ponemos a un lado todos los adornos, fingimientos y la propaganda, la estructura central expuesta del comunismo moderno es sorprendentemente parecida a las sociedades secretas tales como la banda de Gadiantón en el registro antiguo del Libro de Mormón. En la civilización antigua de las Américas, no había palabra alguna que sembrara tan gran temor en el corazón de la gente que el nombre de la banda de Gadiantón. Ésta era un partido político secreto que operaba como un culto asesino. Su propósito era infiltrarse legítimamente en el gobierno, colocar a sus oficiales en puestos importantes y después tomar el poder y vivir del botín apropiado de la gente. (Comienza por un pequeño grupo de “disidentes” utilizando pactos secretos con amenaza de muerte para los tránsfugos y gradualmente obtiene dominio tanto en la vida política como de la económica de civilizaciones enteras). El propósito de la banda de Gadiantón, al igual que de los comunistas modernos, era de destruir el gobierno existente y de organizar un sistema de dictadura criminal despiadada sobre toda la tierra.

Una de las apelaciones conmovedoras y de mayor urgencia de Moroni, al finalizar el Libro de Mormón, fue al dirigirse a las naciones gentiles de los últimos días. Él llegó a ver el auge de una gran combinación secreta mundial entre los gentiles la cual… 

“… procura destruir la libertad de todas las tierras, naciones y países

(Eter 8:25)

Advirtió a toda nación gentil de los últimos días de librarse de esta conspiración criminal monumental que buscaría reinar el mundo. Los profetas de nuestros días, continuamente nos advierten de estas amenazas internas de nuestro alrededor—y que nuestra mayor amenaza del comunismo-socialista está dentro de nuestro propio país. Hermanos y hermanas, no necesitamos a un profeta, tenemos uno—necesitamos aguzar el oído. Si no oímos ni prestamos atención, entonces, sucederá tal y como leemos en Doctrina y Convenios: 

“…y vendrá el día en que aquellos que no oyeren la voz del Señor, ni la voz de sus siervos, ni prestaren atención a las palabras de los profetas y apóstoles, serán desarraigados de entre el pueblo”.

(D. y C. 1:14)

Los profetas han dicho que estas amenazas están entre nosotros. El profeta Moroni, al ver nuestros días, dijo:

“Por consiguiente, el Señor os manda que cuando veáis surgir estas cosas entre vosotros, que despertéis a un conocimiento de vuestra terrible situación”.

(Éter 8:24)

Desafortunadamente nuestra nación no ha tratado al comunismo-socialismo como “un traidor a nuestras instituciones libres”, como la Primera Presidencia señaló en una declaración firmada en 1936. Si continuamos apoyando al comunismo al no contarlo como traición, nuestra tierra será destruida, porque el Señor ha dicho que:

“…cualquier nación que apoye tales combinaciones, para obtener poder y ganancia, hasta esparcirse por toda la nación, he aquí serán destruidas;…”

(Éter 8:22)

 El profeta Moroni describió cómo las combinaciones secretas tomarían posesión de una nación y lucharían en contra de la obra del Señor, perseguirían a los justos y asesinarían a aquellos quienes se opongan.

Moroni, por lo tanto, procedió a hacer una descripción de las obras de las antiguas “combinaciones secretas” para que el hombre moderno reconozca esta gran conspiración política en estos últimos días; 

“Por lo tanto, oh gentiles, está en la sabiduría de Dios que se os muestren estas cosas, a fin de que así os arrepintáis de vuestros pecados, y no permitáis que os dominen estas combinaciones asesinas, que se instituyen para adquirir poder y riquezas, ni que os sobrevenga la obra, sí, la obra misma de destrucción…
“Por consiguiente, el Señor os manda que cuando veáis surgir estas cosas entre vosotros, que despertéis a un conocimiento de vuestra terrible situación, por motivo de esta combinación secreta que existirá entre vosotros;…
“Porque sucede que quien la establece procura destruir la libertad detodas las tierras, naciones y países; y lleva a cabo la destrucción de todo pueblo, porque la edifica el diablo, que es el padre de todas las mentiras;…” 

(Éter 8:23–25)

El profeta Moroni se veía grandemente deseoso para que en nuestros días no perdiéramos la habilidad de reconocer el hecho importante de que las mismas sociedades secretas que destruyeron a los Jareditas y aniquilaron vastos reinos tanto de los Nefitas como los Lamanitas serían exactamente el mismo tipo de conspiración criminal que sugería entre las naciones gentiles de nuestros días. Las estratagema de los lideres de estas sociedades son grandemente familiares para cualquiera que haya estudiado las tácticas de los lideres modernos del comunismo.

El Señor ha declarado que antes de la segunda venida de Cristo, sería necesario “destruir las obras secretas de tinieblas”para así preservar la tierra de Sión, Las Américas. (2 Nefi10:11–16).

Fácilmente se identifica la conjura secreta mundial que ha surgido en nuestros días para cumplir estas profecías. El presidente McKay ha sido tan claro para que no haya duda en cuanto a la posición que los santos de los últimos días deben tomar en cuanto a las “combinaciones secretas” modernas del comunismo conspirador. En una extensa declaración en cuanto al comunismo, él dijo: 

“…Los santos de los últimos días no deben tener nada que ver con las combinaciones secretas,ni con grupos antagónicos a la ley constitucional de la tierra, cuya ley el Señor ‘ha permitido que se estableciera’, y la cual ‘debe perseverarse para los derechos y la protección de toda carne, conforme a los principios justos y santos”  

(Gospel Ideals, de David O. Mckay, pág. 306).

¿Cuál es la posición oficial de la Iglesia en cuanto al comunismo?

En 1936, la Primera Presidencia hizo una declaración oficial en lo que concierne el comunismo, dicha declaración nunca ha sido abrogada. Hago una referencia al párrafo final:

“Hacemos un llamado a todos los miembros de la Iglesia para que eviten completamente el comunismo. La seguridad de nuestro divino gobierno constitucional inspirado y el bienestar de nuestra Iglesia requieren imperativamente que el comunismo no tome lugar en América”.

¿Qué deben de hacer los poseedores del sacerdocio?

Existen muchas cosas que podemos hacer para enfrentar el desafío del adversario en nuestros días.

Primero: Debemos de informarnos en cuanto al comunismo, en cuanto al socialismo, y en cuanto al americanismo. Qué mejor manera de que uno pueda informarse primero al estudiar las palabras inspiradoras de los profetas y usarlas como cimientos en contra todo otro material que deseemos poner a prueba. Esto está en armonía con el lema del profeta José Smith: “Cuando el Señor manda, hazlo”. (History of the Church, Vol. 2, pág. 170).

Segundo: Debemos aceptar el mandamiento del Señor y tratar el social-comunismo como una herramienta de Satanás. Debemos seguir el consejo del presidente de la Iglesia y resistir la influencia y la política de la conjura socialista-comunista doquier se encuentre: en las escuelas, en las Iglesias, en los gobiernos, en los sindicatos, en los negocios, en la agricultura.

Tercero: Debemos ayudar aquellos que han sido engañados o que han sido mal informados para que ellos encuentren la verdad. A menos de que cada persona que conoce la verdad “se levante y no se quede callado” será difícil que los ciudadanos que han sido engañados o confundidos encuentren el camino de regreso.

Cuarto: No debemos cometer el error de llamar a a gente “comunista” sólo porque se encuentran ayudando la causa comunista. Miles de americanos patrióticos, incluyendo algunos santos de los últimos días, han ayudado a los comunistas sin darse cuenta. Otros lo han hecho a sabiendas sin unirse al partido. El remedio es evitar llamarlos por ese nombre, pero indicar clara y persuasivamente como ellos ayudan a los comunistas.

Quinto: Cada poseedor de sacerdocio debe usar su influencia en la comunidad para resistir el proceso de erosión que se está llevando a cabo en nuestra vida política y económica. Dicho poseedor debe usar el partido político de su preferencia para expresar su evaluación de temas importantes. Él debe ver que su partido trabaje para preservar la libertad y no destruirla. Él debe unirse a grupos responsables locales interesados en promover la libertad y la empresa libre competitiva, al estudiar los temas políticos, al evaluar los registros de voto y los programas propuestos, escribir a los miembros del congreso, promover a buenos hombres en cargos públicos y escrutar agencias tanto estatales como federales para ver que la voluntad de la gente se lleve a cabo. Él no debe esperar que los siervos del Señor den instrucción en cada detalle una vez que ellos hayan anunciado la dirección en la que el sacerdocio debe seguir. Cada miembro debe orar y decidir en buen juicio que decisión deben tomar y después actuar.

Sexto: Y el más importante de todos, cada miembro del sacerdocio debe poner su casa en orden.

Esto incluye:

1. Tener con regularidad la oración familiar y recordar especialmente en ella a nuestros líderes gubernamentales.

2. Salir de deudas.

3. Ver que cada miembro de la familia entienda la importancia de guardar los mandamientos.

4. Asegurarse de que la verdad se comparta con miembros de la familia, vecinos y amigos.

5. Ver que cada miembro cumpla con su deber en el sacerdocio, en las organizaciones auxiliares, en el templo, y en el aspecto cívico de su comunidad.

6. Ver que cada persona que aporta ingresos al hogar pague un diezmo íntegro y cumpla con otras obligaciones de apoyo financiero en el reino.

7. Almacenar un año de provisiones esenciales.

Al hacer estas cosas, un miembro de la Iglesia no sólo se hace a si mismo oponente al adversario, si no es un proponente del Señor. En las profecías no hay promesa alguna excepto a los obedientes.

Un profeta moderno del Señor dijo:

“Por tanto, lo que digo a uno lo digo a todos: Velad, porque el adversario extiende sus dominios y las tinieblas reinan; Y la ira de Dios se enciende contra los habitantes de la tierra… os doy instrucciones en cuanto a la manera de conduciros delante de mí, a fin de que se torne para vuestra salvación.
“Yo, el Señor, estoy obligado cuando hacéis lo que os digo; mas cuando no hacéis lo que os digo, ninguna promesa tenéis” 

(D. y C. 82:5–6, 9–10)

Que Dios nos dé la sabiduría para reconocer la amenaza a nuestra libertad y la fortaleza para afrontar este peligro con valor.

Sí, tiempos peligrosos se aproximan, pero si cumplimos con nuestro deber en todas las cosas, Dios nos dará la paz interna y reinará en todas las cosas para nuestro bien. Que Dios nos lo conceda, es mi oración, en el nombre de Jesucristo. Amén.

¿Que significa ser un Santo?

Santo

El Presidente Russell M. Nelson relató lo siguiente:

Me hace gracia el recordar un comentario que se hizo después de mi llamamiento como miembro del Quórum de los Doce. Un médico amigo mío me comunicó algo que se había dicho en una reunión de colegas, en el sentido de que “el doctor Nelson ya no practicaba la cardiocirugía debido a que su Iglesia lo había hecho ‘santo’ ”.

Dicho comentario no fue solamente gracioso sino también interesante. Daba evidencia de la poca familiaridad de la persona con el lenguaje de la Biblia en la cuál la palabra santo se utiliza con mucha más frecuencia que el término cristiano.

Las veces que la palabra cristiano aparece en la Biblia se pueden contar con los dedos de una mano. En uno de los versículos donde aparece la palabra, se describe el hecho histórico de que “a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía” (Hechos 11:26); en otro se cita a un incrédulo sarcástico, el rey Agripa (Hechos 26:28); y en otro se indica que aquel a quien se le conozca como “cristiano” debe estar preparado para sufrir (1 Pedro 4:16).

En contraste, el término santo (o santos) aparece en 36 versículos del Antiguo Testamento y en 62 versículos del Nuevo Testamento.

Pablo dirigió una epístola “a los santos y fieles en Cristo Jesús” (Efesios 1:1) que estaban en Efeso.

A los nuevos conversos de ese lugar, les dijo:

“… ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios.” (Efesios 2:19; véase también Efesios 3:17-19.)

En esta epístola a los efesios, Pablo utilizó la palabra santo por lo menos una vez en cada capítulo.

A pesar de que se le emplea en 98 versículos de la Biblia, el término santos todavía no se entiende bien. Algunos erróneamente piensan que el término sirve para describir a un ser canonizado, o sea, perfecto. No es así. Un santo es un creyente en Cristo que conoce el amor perfecto del Señor. El santo dadivoso comparte lo que tiene con un verdadero espíritu de amor, y el santo que recibe lo hace con un verdadero espíritu de agradecimiento. Un santo sirve a otras personas, sabiendo que cuanto más lo hace, tanto mayores son las oportunidades de que el Espíritu le santifique y purifique.

Un santo está siempre atento a las súplicas de otros seres humanos, no sólo a las cosas que se expresan en palabras, sino también a los sentimientos escondidos. Un santo es diferente de la persona que tiene una actitud indolente hacia el pesar ajeno. Un santo de verdad toma, sin pensarlo, la iniciativa de hacer algo en favor de los necesitados, cualquiera que sea la necesidad de esa persona. (Véase 1 Corintios 12:25-27; 2 Cor. 7:12.)

Un santo se refrena de la ociosidad (véase Alma 38:12) y trata de aprender tanto por medio del estudio como por la fe. La educación no solamente le ayuda a comunicarse con otras personas, sino también a discernir entre lo que es verdad y lo que no lo es, particularmente por medio del estudio de las Escrituras. (Véase D. y C. 88:118.)

Un santo es honrado y bondadoso, cumple con sus obligaciones financieras a tiempo y completamente, y trata a las demás personas como querría que se le tratara a él. (Véase Mateo 7:12; 3 Nefi 14:12; D. y C. 112:11.)

Un santo es un ciudadano honorable, que sabe que ese mismo país que le proporciona oportunidades y protección merece su apoyo, mediante el pago de sus obligaciones para con las instituciones del gobierno y su participación personal en el proceso legal y político. (Véase D. y C. 134:5.)

Un santo resuelve todas las diferencias que pueda tener con otras personas, y lo hace honorable y pacíficamente, y es siempre cortés, aun al conducir su automóvil a la hora de mayor tráfico.

Un santo se aparta de aquello que es impuro y degradante y evita los excesos aun de aquellas cosas que son buenas.

Tal vez más que todo, un santo es reverente. La reverencia hacia el Señor, hacia la tierra que El creó, hacia los líderes, hacia la dignidad de otras personas, hacia la ley, hacia la santidad de la vida, hacia las capillas y otros edificios, es todo evidencia de la actitud típica de un santo. (Véase Levítico 19:30; Alma 47:22; D. y C. 107:4; 134:7.)

Un santo que es reverente ama al Señor y da la mayor prioridad a la observancia de los mandamientos. La oración diaria, los ayunos regulares, el pago de los diezmos y ofrendas, son privilegios importantes para un santo fiel.

Por último, un santo es aquel que recibe dones del Espíritu que Dios les ha prometido a todos sus hijos fieles. (Véase Joel 2:28-29; Hechos 2:17-18.)

(Tomado de “Porque así se llamará mi iglesia” por Russell M. Nelson, discurso pronunciado en la Conferencia General de Abril de 1990)

¿La Iglesia de Jesucristo es perfecta?

Para contestar correctamente esta pregunta, será mejor primero dar respuesta a otra…

Logo SUD

¿Que es la Iglesia de Jesucristo?

La palabra Iglesia viene de la voz griega Ekklesia la cual significa asamblea esta palabra se usa en las escrituras para representar a la congregación o grupo organizado de personas unidas por su fe en Cristo; a veces se refiere a congregaciones locales de un área geográfica especifica y otras a la congregación total de todos los creyentes, pero siempre es para referirse a las personas, a los miembros, los discípulos de Cristo, los santos.

La Guía para el Estudio de las escrituras (GEE) define a la Iglesia de Jesucristo como: Un grupo organizado de creyentes que han tomado sobre sí el nombre de Jesucristo mediante el bautismo y la confirmación.  

Podemos notar en la definición anterior, que La Iglesia de Jesucristo somos los miembros, además, la GEE continua diciéndonos que para ser la verdadera Iglesia de Jesucristo (nótese el uso de la palabra verdadera, no perfecta) la Iglesia “debe tener Su autoridad, Sus enseñanzas, Sus leyes, Sus ordenanzas y llevar Su nombre; y debe ser gobernada por Él mediante representantes de Su elección”. Puesto que estos son requisitos para que la Iglesia sea VERDADERA, debemos entender que esos requisitos no son la Iglesia misma, por lo tanto la Iglesia no es el sacerdocio, no es el evangelio, no es su liderazgo, tampoco es un edificio o muchos de ellos; Mas bien la Iglesia son su miembros y la verdadera Iglesia de Jesucristo son los miembros donde está el sacerdocio, que tienen el evangelio de Cristo, que han recibido las sagradas ordenanzas, que han tomado sobre si el nombre de Cristo, que son dirigidos por los Profetas y Apóstoles llamados por el Señor.

Iglesia no es lo mismo que Religión

La palabra Iglesia tampoco es sinónimo de Religión, a veces se pregunta ¿de que religión eres? cuando en realidad se quiere saber a que Iglesia se pertenece. El élder James Talmage en su obra Los Artículos de Fe, escribió: “Teología y Religión, aunque se relacionan, no son idénticas. Uno puede estar bien versado en conocimientos teológicos, y, sin embargo, carecer de un carácter religioso, o siquiera moral. Si la teología es una teoría, entonces la religión es una práctica; si la teología es el precepto, la religión es el ejemplo. Una debe complementar la otra; el conocimiento teológico debe fortalecer la fe y práctica religiosas. Cual la aceptan los Santos de los Últimos Días, la teología abarca el plan del Evangelio de Jesucristo en su totalidad. La teología, como ciencia, tiene que ver con el conocimiento clasificado o colacionado que se refiere a la relación entre Dios y el hombre: es principalmente del intelecto; mientras que la religión incluye la aplicación de este conocimiento o creencia genuina al curso individual de la vida.” 

Debemos entender entonces que Religión es el comportamiento individual que llevamos según nuestras creencias religiosas, por esto el apóstol Santiago escribió: “La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.” (Santiago 1:27)

Que no es y que es la Iglesia

Teniendo claro que la Iglesia no es nuestra religión (comportamiento cristiano), ni es el Evangelio (enseñanzas y misión del Salvador), ni nuestros edificios (centros de reunión y templos), si no que es el grupo el organizado de los Santos de los Últimos Días (no solo las autoridades generales), es decir los miembros, hagámonos ahora la siguiente pregunta ¿son perfectos los miembros de la Iglesia?

La Iglesia de Jesucristo es verdadera, no perfecta

El Señor nos ha llamado a ser perfectos (Mateo 5:48; 3 Nefi 12:48), pero imagino que todos tenemos claro que aun no lo somos, y que eso significa que debemos esforzarnos por llegar a serlo. Puesto que los miembros de la Iglesia no somos perfectos, entonces la Iglesia no es perfecta, de hecho no hay escritura alguna en nuestros libros canónicos que defina a la Iglesia como una Iglesia perfecta, pero si como verdadera (DyC 1:30; 2 Nefi 9; 2; 4 Nefi 1:26; 1 Pedro 5:12-13).

No hay frase mas contradictoria en la Iglesia que la frase “La Iglesia es perfecta pero sus miembros no”; porque ¡la iglesia son sus miembros!, mas correcto sería decir “La Iglesia es verdadera, aunque sus miembros son imperfectos” Esto es lo que nos dio a entender el presidente Dieter F. Uchtdorf en la conferencia General de Octubre de 2013 donde él señaló:

Supongo que la Iglesia sólo sería perfecta si la administraran seres perfectos. Dios es perfecto y Su doctrina es pura; pero Él obra por medio de nosotros, Sus hijos imperfectos; y la gente imperfecta comete errores.

En la portada del Libro de Mormón leemos: “Y ahora bien, si hay faltas, éstas son equivocaciones de los hombres; por tanto, no condenéis las cosas de Dios, para que aparezcáis sin mancha ante el tribunal de Cristo” (Portada del Libro de Mormón; véase también Mormón 8:17)

Ésta es la manera como ha sido siempre y como será hasta el día perfecto cuando Cristo mismo reine personalmente sobre la tierra.

Es triste que algunos hayan tropezado debido a los errores cometidos por los hombres; pero, a pesar de ello, la verdad eterna del Evangelio restaurado que se encuentra en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no ha sido manchada, menoscabada ni destruida.

El Porque esto es importante 

Tal como menciona el élder Utchtdorf es importante distinguir que la Iglesia es verdadera, mas no perfecta, pues suponer que es perfecta implicaría decir que en la iglesia no ocurren errores, que los miembros y líderes jamas se equivocan y eso podría llevar a alguien que está recién conociendo la iglesia o que aún es débil en la fe, a alejarse de ella al ver el primer error cometido por sus miembros, pues los miembros somos imperfectos, si, desde el nuevo miembro, pasando por los obispos y presidentes de estaca hasta los apóstoles, todos somos imperfectos; recordemos que el único ser que vivió una vida perfecta en esta tierra fue nuestro Señor Jesucristo. Por lo tanto, la Iglesia no es perfecta  y no debemos enseñar tal cosa, no obstante, aunque imperfecta la Iglesia es verdadera, pues somos el grupo de creyentes bautizados bajo la verdadera autoridad de Dios y poseedores de su verdadero evangelio que ha sido revelado una vez mas desde los cielos.

Roberto Guerrero

El Desafío de Creerle a Dios

Creer en Dios no es lo difícil, el desafío es creerle a Dios; la diferencia es que creer en Dios es aceptar que hay un Dios, pero creerle a Dios es aceptar lo que él dice, tomarlo como verdad y entonces esforzarse por vivir de acuerdo a su palabra.

Hay muchas personas que dicen ser cristianas tan solo porque creen en Jesucristo como él Salvador, sin embargo, no están dispuestas a seguir sus enseñanzas, de estos, Jesús dijo: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”[1]

El verdadero cristiano es un discípulo de Jesucristo, discípulo significa seguidor, este no solo cree en Cristo como el hijo de Dios, sino que sigue el ejemplo del maestro y dice lo que él diría y hace lo que él haría.

Cuando realmente le creemos a Cristo, somos prestos en perdonar[2], somos pacificadores[3], nos esforzamos con toda nuestra alma, en ser moralmente limpios[4], en ser justos[5] y en hacer el bien a todos los hombres[6], llevamos el nombre de Cristo no con vergüenza sino con honor siendo valientes testigos de su nombre[7], y hacemos todas estas cosas con humildad de corazón, no para nuestra propia gloria, sino para la de gloria de Dios[8].

Cuando realmente le creemos a Dios abandonamos las falsas tradiciones para hacer su voluntad[9], dejamos toda clase de idolatría[10] y adoramos únicamente a Dios Padre[11] en nombre del hijo[12]; le oramos no con vanas repeticiones[13], sino en espíritu y en verdad[14], nos arrepentimos de nuestros pecados de todo corazón[15], nos bautizamos tal como Jesús fue bautizado[16] y hacemos del Espíritu Santo nuestro compañero constante[17].

Jesús nos pregunta “¿Por qué me llamáis,  Señor,  Señor,  y no hacéis lo que yo digo?”[18]; Este es el desafío de creerle a Dios: ¿estamos dispuestos a hacer lo que él nos dice? . Si realmente le amamos, entonces ciertamente estaremos dispuestos[19].

Roberto Guerrero

seguirajesus
Cuando Jesús invito a estos hombres a venir en pos de él, ellos no le respondieron “si bueno, creeremos en ti” sino que “…dejando al instante las redes, le siguieron” (Mateo 4:19-20)

 

 


[1] Mateo 7:21

[2] Mateo 6:12,14-15; DyC 64:10

[3] Mateo 5:9; Moroni 7:3

[4] Mateo 5:8,27-28; Isaías 52:11; DyC 38:42

[5] Mateo 5:6

[6] Mateo 5:43-48; AdeF 13

[7] Mateo 5:11-16; Marcos 8:38; Romanos 1:16;

[8] Mateo 6:1-6,16-18

[9] Mateo 15:3; Marcos 7:9,13; Colosenses 2:8; Josué 24:15;

[10] Mateo 6:19-21,24,33; 1 Corintios 10:14; Éxodo 20:3-5

[11] Mateo 4:10

[12] 1 Timoteo 2:5

[13] Mateo 6:7

[14] Juan 4:24

[15] Hechos 17:30; DyC 63:63

[16] Marcos 10:39; 3 Nefi 11:23-28

[17] Juan 14:26; Hechos 8:17; DyC 121:46

[18] Mateo 6:46

[19] Juan 14:15,21,23

¿Debe la mujer estar en silencio y no permitirsele enseñar?

A simple vista un pasaje que parece señalar esto se encuentra en el 1era de Timoteo 2:11-12:

“La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio.”

Sin embargo, la palabra HESUCHIA que ha sido traducida incorrectamente como SILENCIO en realidad significa SOSIEGO (Aquí se aplica el “Creemos que la Biblia es la palabra de Dios hasta donde esté traducida correctamente” AdeF 8) Timoteo residía en Efeso donde la religión pagana había influido mucho en la cultura, y el culto a Artemisa era el predominante, en esa religión las mujeres eran sacerdotisas y prostitutas rituales, por lo que podemos suponer que viniendo de esa cultura las mujeres acostumbraban ser ellas las dirigentes e imaginar que en las reuniones de la iglesia en Efeso, ellas interrumpían constantemente los discursos y mensajes, intentando “corregir” a sus líderes en el sacerdocio. Pablo está enseñando que esto no es así en la Iglesia del Señor, que Dios ha dado el Sacerdocio a los varones y a ellos les corresponde el presidir, y que las mujeres deben estar sosegadas, calmadas y en sujeción a sus líderes, pero no está enseñando que las mujeres deban estar en silencio.

Ciertamente el mismo Pablo indica en otros pasajes que las mujeres si que pueden orar, profetizar y enseñar:

  • Las mujeres adultas deben ser maestras de lo bueno y enseñar a las mujeres jóvenes(Tito 2:3-5)
  • Las mujeres pueden orar y profetizar(1 Corintios 11:5)
  • Ademas está el hecho de que las escrituras testifican que al mismo Timoteo el evangelio le fue enseñando por su Madre y por su abuela, ya que su padre no era creyente(Hechos 16:16; 2 Timoteo 1:5; 3:14-15).

Acerca del Matrimonio Plural

Sin duda una de las criticas mas comunes a la iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, es acerca de la practica del matrimonio plural, por lo que escribo este articulo con la intención de arrojar un poco de luz sobre este asunto:

Lo primero a tener en claro es que creemos en el matrimonio monógamo, no obstante en ocasiones y solo bajo ciertas condiciones Dios a autorizado la practica del matrimonio plural, esto es el matrimonio de un hombre con mas de una esposa, las escrituras nos hablan de algunos de estos casos:

  • Abraham tomó a Sara y Agar(Génesis 16:1-3)
  • Jacob se casó con Lea, Raquel, Bilha y Zilpa (Génesis 29:15-35; 30:1-23)
  • Al Rey David Dios le dió por esposas a Ahinoam y Abigail (2 Samuel 2:1-2; 12:8)
  • Moisés tuvo por esposas a Séfora(números 18:2) y a una mujer cusita o etíope(Números 12:1)

En otras ocasiones los hombres han tomado sin autorización de Dios, otras esposas y esto Dios lo ha condenado:

  • A David Dios le había dado mas de una esposa, sin embargo, David tomó también a  Betsabé por esposa sin autorización del Señor(2 Samuel 11), por lo cual el Señor envió a su siervo Natán a reprender a David(2 Samuel 12:1-10)
  • A Salomón, Dios también le había dado varias esposas, pero este tomó también esposas extranjeras sin autorización de Dios(1 Reyes 11:1-2)

Esto nos muestra claramente que el matrimonio plural solo es aprobado cuando es autorizado por Dios, en el Libro de Mormón el Profeta Jacob lo expresa con estas palabras:

  • Por tanto, hermanos míos, oídme y escuchad la palabra del Señor: Pues entre vosotros ningún hombre tendrá sino una esposa; y concubina no tendrá ninguna; porque yo, el Señor Dios, me deleito en la castidad de las mujeres. Y las fornicaciones son una abominación para mí; así dice el Señor de los Ejércitos. Por lo tanto, este pueblo guardará mis mandamientos, dice el Señor de los Ejércitos, o maldita sea la tierra por su causa. Porque si yo quiero levantar posteridad para mí, dice el Señor de los Ejércitos, lo mandaré a mi pueblo; de lo contrario, mi pueblo obedecerá estas cosas.” (Jacob 2:27-30)

La practica del matrimonio plural estaba regulada por las leyes de Dios en el antiguo testamento:

  • “Si toma para sí otra esposa, no le disminuirá su alimento, ni su vestido, ni el deber conyugal.”(Éxodo 21:10)
  • “Si un hombre tiene dos esposas, una amada y la otra menospreciada, y si tanto la amada como la menospreciada le han dado hijos, y si el hijo primogénito es de la menospreciada, acontecerá que el día en que haga heredar a sus hijos lo que tenga, no podrá dar el derecho de primogenitura al hijo de la amada con preferencia al hijo de la menospreciada, que es el primogénito”(Deuteronomio 21:15-16)

Las escrituras profetizaban que al ser restaurada la Iglesia en esta, la dispensación del cumplimiento de los tiempos, seria una restauración de TODAS las cosas(Efesios 1:10) y eso incluía la restauración del matrimonio plural, por lo cual a José Smith y a otros líderes de los primeros días de la iglesia, Dios les mandó tomar varias esposas(DyC 132). Esta practica duró 50 años, hasta que el presidente Woodruff en 1890, puso fin a ella por medio de un manifiesto conocido como la declaración oficial n°1. De modo que, actualmente quien practique la poligamia lo hace sin autorización de Dios y es excomulgado de la Iglesia.

Podemos  concluir que si condenamos a José Smith por practicar el matrimonio plural en obediencia a un mandamiento del Señor, tendríamos que condenar también a los antiguos profetas; eso es ignorar las escrituras. El rechazo a esta practica es mas bien algo cultural, pues si bien en occidente el oír de esta practica resulta chocante, en otras culturas y en la época Bíblica era algo comúnmente aceptado.


Implicaciones modernas acerca del Matrimonio Plural

Si bien en la actualidad no se permite el matrimonio plural, un hombre habiendo enviudado, o habiéndose divorciado puede volver a sellarse a una mujer por esta vida y por toda la eternidad. Surge la pregunta entonces ¿Cual de las mujeres será su esposa eterna?; si bien es cierto que la respuesta definitiva a esta pregunta solo la conoce Dios, podemos suponer, que si el varón se mantiene fiel al evangelio y que si ambas mujeres fueron fieles al evangelio entonces ambas serán sus esposas, pues estos matrimonios fueron ciertamente autorizados por Dios.

Otro punto interesante a considerar es que en el libro del profeta Isaías se declara lo siguiente acerca de los últimos días:

  • “Y siete mujeres echarán mano de un hombre en aquel día, diciendo: Nosotras comeremos nuestro propio pan y nos vestiremos con nuestra propia ropa; solamente permítenos llevar tu nombre; quita nuestro oprobio. En aquel día el renuevo de Jehová será bello y glorioso, y el fruto de la tierra será excelente y hermoso para los de Israel que hayan escapado. Y acontecerá que el que quede en Sión, y el que sea dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los que en Jerusalén estén inscritos entre los vivientes, cuando el Señor haya lavado la inmundicia de las hijas de Sión y limpiado la sangre de Jerusalén de en medio de ella, con espíritu de juicio y con espíritu de ardor. (Isaías 4:1-4)

Otras Fuentes de consulta acerca de este tema:

El Día de Reposo – Por el élder Legrand Richards

En vista de que es algo sensible la variedad de opiniones que existen entre los cristianos al respecto de que si deben adorar durante el séptimo día de la semana, el sábado de los judíos, o el primer día de la semana (domingo), que fue cuando Cristo resucitó de la tumba, llamado el Día del Señor en las Santas Escrituras, no fue sino propio que con la restauración de su Iglesia en esta dispensación, el Señor hablara sobre el asunto. Por consiguiente, así lo hizo en una revelación que concedió al profeta José Smith en Sión, Distrito de Jackson, estado de Misuri, el día 7 de agosto de 1831, de la cual citamos estos versículos:

“Y para que más íntegramente puedas conservarte sin mancha del mundo, irás a la casa de oración y ofrecerás tus sacramentos en mi día santo; porque, en verdad, éste es un día que se te ha señalado para descansar de todas tus obras y rendir tus devociones al Altísimo; sin embargo, tus votos se ofrecerán en justicia todos los días y a todo tiempo; pero recuerda que en éste, el día del Señor, ofrecerás tus ofrendas y tus sacramentos al Altísimo, confesando tus pecados a tus hermanos, y ante el Señor.” (DyC 59:9-12)

Esta revelación nos hace saber que el “día del Señor” es llamado por Él “mi día santo”. Una vez más es por medio de la revelación del Señor a su profeta de esta dispensación que se aclara esta verdad, más bien que por medio del estudio de las Escrituras o historias antiguas. No obstante, conviene referirnos a las Escrituras antiguas para demostrar que esta revelación, dada por el Señor en el restablecimiento de su Iglesia en la tierra en esta dispensación, en ninguna manera contradice las instrucciones y revelaciones comunicadas por Él mediante sus profetas en los días pasados.

LA HISTORIA DEL DÍA DEL SÁBADO

La palabra sábado deriva del latín sabbatum, y ésta del griego sabbaton, que a su vez viene del hebreo shabbath, cuya raíz sha bath significa reposar o descansar.

Consideremos brevemente la historia del día del sábado:

“acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.” (Génesis 2:2-3.)

Según esta narración, se establece claramente que “bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra”. Sin embargo, el estudio de las Escrituras parece indicar que el primer mandamiento dado por medio de cualquiera de sus profetas sobre la observancia de este día como uno de adoración por parte del pueblo fue proclamado por Moisés unos dos mil quinientos años después de la creación. En el libro de Deuteronomio leemos la razón por qué Dios estableció este mandamiento entre los hijos de Israel en esa época:

“Jehová nuestro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb. No con nuestros padres hizo Jehová este pacto, sino con nosotros todos estos que estamos aquí hoy vivos. Guardarás el día de reposo para santificarlo, como Jehová tu Dios te ha mandado… Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo.” (Deuteronomio 5:2-3, 12, 15.)

Según estos pasajes, es evidente que fue un convenio nuevo que hizo el Señor con Israel en Horeb, que no hizo este pacto con sus Padres, que lo estableció a fin de que se acordaran que fueron siervos en la tierra de Egipto, y que el Señor su Dios los había sacado con mano fuerte y brazo extendido; por tanto, el Señor su Dios les mandaba que observaran el día del sábado.

Este mandamiento de observar el día del sábado quedó incorporado en la ley de Moisés, como también lo fueron el año sabático y el jubileo cada cuarenta y nueve y cincuenta años.

Refiriéndose a la ley de Moisés, el apóstol Pablo dijo:

“De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.” (Gálatas 3:24.)

De manera que si la ley de Moisés fue nuestro ayo para llevarnos a Cristo, nos parece perfectamente razonable suponer que cuando Cristo viniera, no habría más necesidad del ayo.

EL SÁBADO ISRAELITA HABRÍA DE TERMINAR

Si entendemos que la ley de Moisés, incluso sus sábados, era un ayo para llevarnos a Cristo, podemos con mayor facilidad entender por qué el Señor permitió que su profeta Oseas declarase que haría cesar los sábados de Israel:

“Haré cesar todo su gozo, sus fiestas, sus nuevas lunas y sus días de reposo, y todas sus festividades.” (Oseas 2:11.)

¿Podemos aceptar las Escrituras como la palabra de Dios y dudar de que esta profecía de Oseas se cumpliría y que el Señor en verdad haría cesar los sábados de Israel? Al cumplirse la profecía de Oseas, es obvio que se abrió la puerta para la introducción de un sábado nuevo.

EL DÍA DEL SEÑOR ES EL SÁBADO NUEVO

El Salvador sabía que se habría de efectuar un cambio en el sábado:

“También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.” (Marcos 2:27-28.)

No vino para violar la rey, sino para cumplirla. De modo que en Él se cumplió el sábado judío así como el resto de la ley de Moisés, que “ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo”. Por tanto, cuando Cristo vino, también fue Señor del sábado. El mismo declaró que había venido para cumplir la ley:

“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.” (Mateo 5:17.)

Si Jesús vino para cumplir la ley, ¿por qué, pues, querrán algunos retenerla todavía? ¿Por qué no pueden aceptar lo que Jesús trajo para reemplazar la ley, incluso el sábado nuevo, el primer día de la semana o domingo, que fue cuando Jesús se levantó de la tumba? “El día del Señor” es el que Él señaló a sus santos en esta dispensación para que lo adorasen. (Véase D. y C. 59:12.)

Mientras Juan, el discípulo amado del Señor, se hallaba desterrado en la Isla de Patmos “por la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo”, escribió:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta.” (Apocalipsis 1:10.)

¿Por qué habría de llamarse “el día del Señor” si no era un día sagrado? Tengamos presente “que el Hijo del Hombre es Señor aun el día de reposo”. (Marcos 2:28.)

Por haber sido cambiado el día del sábado, Pablo comprendió que los santos serían criticados por esta práctica y otras con las cuales los judíos no estaban de acuerdo:

“Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo.” (Colosenses 2:16.)

Ningún objeto habría tenido esta amonestación del Apóstol si los santos hubiesen estado adorando el sábado judío, porque entonces los judíos no habrían tenido ocasión para juzgarlos en este respecto.

LOS SANTOS ADORARON EL PRIMER DÍA DE LA SEMANA

En ninguna parte de la Biblia dice que los santos observaban el sábado judío como día de adoración después de la resurrección del Salvador. Sin embargo, los Apóstoles se reunían con los judíos en sus sinagogas el día del sábado para enseñarles el evangelio. (Véanse Hechos 13:13-44; 17:1-2.)

Por otra parte, la historia sagrada indica que los santos se reunían a menudo el primer día de la semana (domingo), el día del Señor o el día en que Jesús se levantó de la tumba:

“Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros… Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros.” (Juan 20:19, 26.)

“El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche. “(Hechos 20: 7.)

“En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.” ( 1 Corintios 16:1-2.)

Los siguientes pasajes de las Escrituras son de significado particular, en vista de que “los días de Pentecostés” comenzaban “el siguiente día del séptimo día de reposo” (véase Levítico 23:15-16):

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.”(Hechos 2:1-4.)

¿Qué otra explicación se puede hacer del hecho de que el primer día de la semana (domingo), el día del Señor, el día en que el Señor se levantó de la tumba, los santos se reunían para adorar, en lugar del sábado judío, sino que el Señor realmente causó que cesaran los sábados judíos, como lo había anunciado el profeta Oseas? Jesús instituyó un sábado nuevo, “el día del Señor”, y así pudo ser “Señor aun del día de reposo”.


[…]


LOS CRISTIANOS ANTIGUOS SE REUNÍAN EL PRIMER DÍA DE LA SEMANA PARA ADORAR

Los primeros cronistas de la Iglesia cristiana nos dicen que el primer día de la semana, el día en que el Señor se levantó de la tumba, era el que los cristianos tenían por sagrado y en el que solían adorar. Esto, junto con la evidencia presentada, refuta las afirmaciones de algunos, que el cambio de sábado a domingo fue instituido por Constantino, emperador de Roma.
Es muy cierto que la vida de Constantino no fue lo que exigían los preceptos del cristianismo; y también es cierto que permaneció o fue catecúmeno (cristiano sin bautizar) toda su vida, y fue recibido como miembro de la Iglesia por el bautismo unos pocos días antes de su muerte.

Nota 25: Es casi seguro que Constantino, mucho antes de su muerte en el año 824 de nuestra era, se declaró cristiano y así era reconocido por las iglesias. También es cierto que por mucho tiempo había cumplido con los actos religiosos de un cristiano y los aniversarios de los mártires, y velaba las vigilias de la Pascua, etc. (Mosheim’s Church History, Tomo 2, Siglo 4, Parte 1, capítulo 1 :8.)

Los cristianos de este siglo se reunían piadosamente para adorar a Dios y para su propio desarrollo el primer día de la semana, el día en que Cristo reasumió su vida, porque los apóstoles mismos apartaron este día para la adoración religiosa, y tenemos testimonio incontrovertible de que se observaba generalmente, siguiendo el ejemplo de la iglesia de Jerusalén. (Mosheim’s Church History, Tomo 1, Siglo 1, Parte 2, capítulo
4:4.)

Los que fueron criados según el orden antiguo de las cosas han llegado a poseer una esperanza nueva, no observando por más tiempo el sábado (el séptimo día de los judíos), sino viviendo en la observancia del día del Señor (el primer día) en el cual también nuestra vida surge de Él y de su muerte. (Epístola de Ignacio a los Magnecios, año 101 de Cristo, capítulo 9.)

Un día, el primero de la semana, nos reuníamos. (Barderaven, año 180 de Cristo.) Y en el día que es llamado domingo, se verifica una reunión de todos los que viven en las ciudades o en el campo en el mismo sitio; y se leen los anales de los Apóstoles o los escritos de los Profetas mientras hay tiempo… el domingo es el día en que todos celebramos nuestras reuniones comunes, porque es el primer día en que Dios, al transformar las tinieblas y la materia, hizo el mundo; y es el mismo día en que Jesucristo, nuestro Salvador, resucito de los muertos… (Apologías de Justino Mártir, Tomo 1:67, año 140 de Cristo).

El, en cumplimiento del precepto que concuerda con el evangelio observa el día del Señor. (Clemente de Alejandría, Tomo 7, capítulo 12, año 198 de Cristo.)

No concordamos con los judíos ni en sus peculiaridades concernientes a la comida, ni en sus días sagrados. (Apologías, Sección 21, año 200 de Cristo.)

Nosotros estamos acostumbrados a observar ciertos días, como por ejemplo, el día del Señor. (Orígenes, Libro 8, capítulo 23, año 201 de Cristo.)

Pero preguntáis, ¿Por qué es que nos reunimos el día del Señor para celebrar nuestras solemnidades? Porque así era como los Apóstoles también lo hacían. (De Fuga, XIV:ii, 141, año 200 de Cristo.)

Se verá, pues, que mediante las revelaciones del Señor dadas al profeta José Smith en las que instruyó a sus santos de esta dispensación a que observaran el día del Señor (el domingo), el primer día de la semana, como el día en que habían de adorar, no hizo más que confirmar su aprobación de la práctica de los santos de los días anteriores, como ampliamente lo sostienen las Santas Escrituras y los primeros cronistas eclesiásticos. Si cometieron un error al abandonar el día séptimo (sábado), el sábado judío, por el día del Señor (domingo), el primero de la semana, el Señor ciertamente lo habría indicado; porque en la restauración del evangelio no vaciló en corregir los errores cometidos a través de los siglos por los que pretendían ser directores de la Iglesia.

(Elder Legrand Richards, Una Obra Maravillosa y un Prodigio, Capitulo
23)

¿Por qué me llamáis, Señor, Señor y no hacéis lo que yo digo? (Lucas 6:46) – Por Roberto Guerrero

 

Son muchas las personas que dicen ser “Cristianos”, sin embargo, ser un verdadero cristiano, es mas que simplemente “creer” en Cristo, significa ser su discípulo, lo cual significa SEGUIDOR.  El Señor declaró:

 “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21)

En la actualidad son realmente muchos, los que solo le dicen -“Señor, Señor”- pero pocos los que “Hacen la voluntad del Padre”.

El día 8 de diciembre la Iglesia católica celebrara el “día de la inmaculada concepción” doctrina que enseña que la virgen María nació sin mancha del pecado original, cuando la verdad es que absolutamente todos nacemos sin ninguna mancha de pecado, es decir, del llamado “pecado original” (frase que no existe en las escrituras) ni de ningún otro pecado.

En diversos países se recuerda este día haciendo peregrinaciones a lugares donde se veneran imágenes de varias “vírgenes”, algunos ejemplos son: La virgen de Lo Vázquez en Chile, La virgen de Caacupé en Paraguay, La virgen de Guadalupe  y la de Juquila en México.

Esta tradición Católica es un ejemplo perfecto de como personas que DICEN creer en Cristo, NO HACEN  lo que el enseño sino que hacen lo contrario.

 Muchas personas acuden a estos lugares recorriendo kilómetros avanzando de rodillas o incluso arrastrando sus cuerpos, provocándose así gran daño físico, si le preguntáramos a estas personas porque lo hacen la respuesta que escucharíamos seria que lo hacen “para pagar una manda” es decir, que una de estas “vírgenes” les concedió un milagro y ellos ahora lo están pagando, pero el Señor les dice:

  “…Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros” (1 Samuel 15:22)

Recuerde “el obedecer es mejor que los sacrificios” esta gente hace un sacrificio físico, pero ¿esta realmente obedeciendo a Dios? Veamos…

Como ya mencione ellos causan voluntariamente daño a sus cuerpos, creyendo que así complacen a Dios o la Virgen, sin embargo, la palabra de Dios nos dice:

“Si alguno destruyere el templo de Dios,  Dios le destruirá a él;  porque el templo de Dios,  el cual sois vosotros,  santo es”.  (1Corintios 3:17)

Esta claro entonces que Dios desea que consideremos nuestro cuerpo como algo santo, aun tan sagrado como un templo. ¿irían esos hermanos católicos a uno de sus templos a pintarle grafitis?, ¿o a quebrar sus cristales a pedradas?, ¿o a destrozar su mobiliario? me imaginó que no, que dirían de inmediato que aquello es un sacrilegio, ¿Por qué entonces dañar sus cuerpos  intencionalmente si son tan sagrados como un templo?

Al llegar al santuario se inclinan ante aquella imagen para honrarla y le oran para agradecerle por “el favor concedido” poniéndola a ella en lugar de Dios, siendo que estos actos están completamente prohibidos en los dos primeros de los 10 mandamientos:

1) “No tendrás dioses ajenos delante de mí”.  (Éxodo 20:3)

 

2) “No te harás imagen,  ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo,  ni abajo en la tierra,  ni en las aguas debajo de la tierra.  No te inclinarás a ellas,  ni las honrarás;  porque yo soy Jehová tu Dios,  []”  (Éxodo 20:4-5)

Si usted es católico y no conocía estos mandamientos es por que la iglesia católica astutamente los ha suprimido cambiándolos por los dos grandes mandamientos enseñados por Cristo (véase Mateo 32:27-40), que son tan bien muy importantes, pero que no son parte de los 10 mandamientos, sino mas bien, un resumen de estos.

El rezo que se ofrece suele ser una repetición de varias “oraciones” aprendidas de memorias conocidas como “El Santo Rosario“, sin embargo, Jesús nos dice:

“Y orando,  no uséis vanas repeticiones,  como los gentiles,  que piensan que por su palabrería serán oídos.”  (Mateo 6:7)

¿Le complacería a usted acaso que sus hijos en lugar de hablar con usted sobre lo que realmente sienten y piensan,  le repitieran una y otra vez un poema aprendido de memoria, sin hablar jamás de nada mas?

Al dar a conocer estas verdades que se hallan en las sagradas escrituras a mis amigos católicos ellos suelen justificarse diciendo que en realidad no le oran a la Virgen, sino que ella es una intercesora o mediadora entre los hombres y Dios, sin embargo la Biblia nos enseña:

“Porque hay un solo Dios,  y un solo mediador entre Dios y los hombres,  Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos,  de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.” (1 Timoteo 2:5-6)

Las escrituras son claras en este asunto, decir que aquello no significa lo que da a entender claramente, es interpretarlas falsamente, y quien hace esto, atrae condenación a su alma.

Jesús también dijo:

“Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra;  porque uno es vuestro Padre,  el que está en los cielos.”  (Mateo 23:9)

Y sin embargo así es precisamente como se hacen llamar los sacerdotes católicos, y también su máximo líder, pues el titulo “Papa” significa también padre,  y aunque algunos dicen que en realidad son las iniciales de Pedro – Apóstol – Pontífice – Augusto, sin embargo, también se le llama “El Santo Padre”.

En resumen, invito a todos mis amigos católicos a meditar seriamente en estas palabras del salvador:

“¿Por qué me llamáis,  Señor,  Señor,  y no hacéis lo que yo digo? Todo aquel que viene a mí,  y oye mis palabras y las hace,  os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa,  cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca;  y cuando vino una inundación,  el río dio con ímpetu contra aquella casa,  pero no la pudo mover,  porque estaba fundada sobre la roca. Mas el que oyó y no hizo,  semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra,  sin fundamento;  contra la cual el río dio con ímpetu,  y luego cayó,  y fue grande la ruina de aquella casa.” (Lucas 6:46-49)

“No todo el que me dice:  Señor,  Señor,  entrará en el reino de los cielos,  sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.”  (Mateo 7:21)

“Nuestro Dios está en los cielos;
Todo lo que quiso ha hecho. Los ídolos de ellos son plata y oro,
Obra de manos de hombres. Tienen boca,  mas no hablan;
Tienen ojos,  mas no ven; Orejas tienen,  mas no oyen;
Tienen narices,  mas no huelen; Manos tienen,  mas no palpan;
Tienen pies,  mas no andan;
No hablan con su garganta. Semejantes a ellos son los que los hacen,
Y cualquiera que confía en ellos. ”
(Salmos 115:3-8)

 

 

 

 

Mitos y Realidades sobre los “Mormones”

MITO: Se llaman mormones y su Iglesia, Iglesia mormona.

REALIDAD: El nombre de la Iglesia es La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, de ahí que los miembros se llaman Santos de los últimos días; los sobrenombres “mormón” y “mormona” vienen de nuestra creencia en el Libro de Mormón.

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MITO: No son cristianos.

REALIDAD: La definición mas universal de Cristianos se refiere a aquellos que creen en Jesús como el Cristo, el Hijo de Dios, nosotros creemos de esa manera en él y lo aceptamos como nuestro único Salvador.

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MITO: Tienen su propia Biblia llamada El Libro de Mormón.

REALIDAD: Nosotros creemos en la Biblia  Y, en el Libro de Mormón, es decir, en ambos, también en otros dos textos sagrados llamados, Doctrina y Convenios (DyC) y la Perla de Gran Precio (PGP).

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MITO: Adoran a José Smith.

REALIDAD: Adoramos únicamente a Dios, Nuestro Padre Celestial, en el nombre de su Hijo Jesucristo. Consideramos que José Smith fue un profeta moderno, tal como lo fueron en el pasado Moisés, Isaías, Ezequiel y otros, y a ninguno de ellos ni a ningún otro hombre o mujer, animal u objeto le rendimos adoración, solo a Dios.

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MITO: Son una secta religiosa.

REALIDAD: Hay muchas definiciones para la palabra secta una de ellas se refiere a un grupo religioso que se origina al separarse de otro. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no procede de ningún otro grupo religioso, no es una iglesia protestante, es la restauración de la Iglesia organizada por Jesucristo cuando el estuvo en la tierra, con la misma organización y doctrinas.

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MITO: Tienen muchas esposas.

REALIDAD: En la época del Antiguo testamento Dios permitió que los hombres tuvieran mas de una esposa (Véase Génesis 16:1-6; 29:15-35; 30:1-23; Éxodo 21:10; 2 Samuel 2:1-2; 12:8) Al principio la Iglesia Restaurada también la practicó por mandato de Dios (Véase DyC 132:61-62) Esto solo se permite cuando el Señor lo manda, de lo contrario es pecado (Véase DyC 132:59; Jacob 2:27-30). En la actualidad ya no se practica (Declaración Oficial Nº1 en la PGP)

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MITO: Son racistas.

REALIDAD: Este mito se origina principalmente en dos hechos: 1) El Libro de Mormón menciona que Dios oscureció la piel de un pueblo llamado Lamanitas como una señal de su castigo por sus pecados, sin embargo, en la Biblia se puede observar el mismo principio:

“Porque se aumentó la iniquidad de la hija de mi pueblo más que el pecado de Sodoma, Que fue destruida en un momento, sin que acamparan contra ella compañías. Sus nobles fueron más puros que la nieve, más blancos que la leche; Más rubios eran sus cuerpos que el coral, su talle más hermoso que el zafiro. Oscuro más que la negrura es su aspecto; no los conocen por las calles; Su piel está pegada a sus huesos, seca como un palo.” (Lamentaciones 4:6-8)

No obstante el Libro de Mormón enseña lo siguiente:

“… y él invita a todos ellos a que vengan a él y participen de su bondad; y a nadie de los que a él vienen desecha, sean negros o blancos, esclavos o libres, varones o mujeres; y se acuerda de los paganos; y todos son iguales ante Dios, tanto los judíos como los gentiles.” (2 Nefi 26:33)

2) Las personas de color siempre han podido ser miembros de la iglesia, pero durante un tiempo a los varones no se les permitió poseer el sacerdocio, mas a partir del 3 de Septiembre de 1978 si lo han recibido.

Puedes encontrar mas información de este tema en las siguientes páginas: los mormones negros y el sacerdocio – Prohibición  y Mormones Negros.

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MITO: Creen que Adán es Dios el Padre.

REALIDAD: Este mito se origina en declaraciones del segundo presidente de la Iglesia Brigham Young que han sido sacadas de contexto, el declaró por ejemplo que nuestro Dios es aquel que caminó en el jardín de Edén y con esto los enemigos de la Iglesia de Cristo asumen que se refería a Adán, sin embargo, él se refería a lo siguiente:

“Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto,  al aire del día;  y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.” (Génesis 3:8)

Ni Brigham Young, ni yo, ni ningún santo de los últimos días que yo conozca, creemos que Adán sea Dios el Padre.

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